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Párrafo a Párrafo: La entrega que reavivó el fantasma de los "sueros vitaminados" en Sonora

Navojoa, Sonora, a 06 de Octubre de 2026: EDITORIAL, Centinela de Sonora..- Parecía que el caso se encaminaba al olvido, sepultado bajo el peso de los meses y el silencio institucional que suele acompañar a las tragedias mediáticas… Sin embargo, la repentina entrega voluntaria del médico Jesús Maximiano Verduzco Soto ante la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC), tras casi medio año en calidad de prófugo, vino a sacudir el tablero judicial y a reavivar un fantasma que muchos daban por archivado. Y es que enfrentar cargos por homicidio culposo tras la muerte de ocho personas vinculadas a la aplicación de soluciones intravenosas irregulares no es cualquier cosa; es un recordatorio de una de las crisis sanitarias más dolorosas que ha golpeado recientemente a nuestro estado.

             La noticia de su presentación —acompañado por su defensa, con un estado de salud deteriorado por una reciente amputación y con un destino directo al Cereso de Hermosillo— no solo movilizó a los tribunales, sino que provocó un efecto dominó de temores y precauciones a cientos de kilómetros de la capital… Aunque formal y oficialmente la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJES) centró sus diligencias e intervención en aquella clínica particular de Hermosillo —donde se documentaron los contagios fatales, se aseguraron expedientes y se incautaron las polémicas fórmulas "artesanales"—, el eco de la captura resonó con fuerza en el sur de Sonora.

          En ciudades como Cajeme, Navojoa, Álamos, Etchojoa y Huatabampo, directivos de hospitales públicos y privados debieron sentir un frío congelante en la espalda... Si en los pasillos de algún nosocomio de la región todavía sobrevivía la lucrativa pero riesgosa tentación de ofrecer "sueros vitaminados" sin los registros rigurosos de la Cofepris, con toda seguridad esa práctica se frenó de golpe. Cabe recordar que, cuando el escándalo estalló, las redes sociales y los propios pacientes encendieron las alarmas: la exigencia ciudadana de saber exactamente qué líquido ingresaba a sus venas puso contra las cuerdas a más de un centro de salud particular que hoy prefiere curarse en salud antes que figurar en el radar de la Coesprisson.

           Pero el caso está lejos de cerrarse con la aparición de Verduzco Soto, por cuya captura se ofrecían hasta 500 mil pesos... Las declaraciones del fiscal Gustavo Rómulo Salas Chávez y del comisario de la AMIC, Carlos Alberto Flores, dejaron en claro que la presión operativa, los cateos al entorno cercano y el bloqueo de cuentas financieras —sumados al cerco sobre la red de encubridores— fueron la pinza que obligó al médico a entregarse.

           Hoy, la exigencia de los familiares de las víctimas apunta a lo obvio pero indispensable: la justicia no puede detenerse en el rostro principal... Hay órdenes de aprehensión pendientes por ejecutar y una estructura de complicidades que facilitó seis meses de fuga. La lección, amarga y letal, ya está dada; ahora corresponde a las autoridades limpiar a fondo la cadena de complicidades y a los hospitales del sur y norte del estado entender que la salud no tolera atajos ni pócimas de dudosa procedencia.


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