Miseria institucional en Álamos: cuando la discapacidad choca con el nepotismo
Álamos, Sonora, a 27 de Mayo de 2026: EDITORIAL..- El municipio de Álamos ostenta con orgullo el título de "Pueblo Mágico", una etiqueta que evoca arquitectura colonial, callejones empedrados y una mística cultural innegable... Sin embargo, detrás de la fachada turística que se vende al exterior, se esconde una realidad profundamente cruda y carente de toda magia: la de la vulnerabilidad social aplastada por la opacidad, el compadrazgo y la indolencia gubernamental…
Esta semana, Álamos vuelve a ser
noticia por las razones equivocadas... Un grupo de madres de familia de los
barrios de El Rastro, Chalatón, Guayparines y Tacubaya ha levantado la voz en
una denuncia pública de una gravedad extrema, dirigida nada menos que a la
Presidenta de la República, Dra. Claudia Sheinbaum, y al Gobernador de Sonora,
Dr. Alfonso Durazo... La acusación es directa, dolorosa y vergonzosa:
discriminación, nepotismo y falta de transparencia en la atención a niños con
discapacidad…
El objeto de la infamia es el
programa de traslados y terapias en el Delfinario Sonora, un recurso público de
carácter vital para el desarrollo motriz y cognitivo de menores con necesidades
especiales... Según las denunciantes, las autoridades locales ocultaron
deliberadamente la convocatoria anual para este beneficio... El motivo del
secretismo, acusan, fue apartar los lugares de forma discrecional y directa
para entregarlos a un círculo selecto: hijos de amistades de la titular de la
Unidad Básica de Rehabilitación (UBR), familiares de la hermana del Presidente
Municipal y vástagos del propio personal en nómina del Ayuntamiento…
De confirmarse, estaríamos ante un
uso faccioso e inmoral de los recursos públicos... El nepotismo siempre es
condenable, pero cuando se ejerce despojando a niños con discapacidad de sus
terapias para favorecer a los allegados al poder, cruza la línea de la
corrupción política para convertirse en una abierta vileza humana…
Este modus operandi, por
desgracia, no parece ser un hecho aislado en la actual administración del
profesor Samuel Borbón Lara, sino más bien una constante institucionalizada… La
memoria colectiva es persistente y el agravio actual reactiva de inmediato el
amargo recuerdo de lo ocurrido en el primer año de este gobierno municipal...
Cómo olvidar el caso de la señora
Dolores Magdalena Nieblas y su hijo Juan Carlos, un joven especial con
discapacidad... En aquel momento, la Presidenta del DIF Municipal, Patricia
Valenzuela de Borbón, le negó sistemáticamente el apoyo económico para
trasladar al menor a sus terapias físicas en Hermosillo… Las excusas oficiales
rayaron en el absurdo: primero que "la administración iba empezando",
luego que "no había gasolina"... Así transcurrieron diez meses de
abandono institucional…
Cuando el caso escaló y alcanzó eco
internacional por la desesperación de una madre que veía retroceder la salud de
su hijo, la respuesta de la Presidenta del DIF quedó grabada como monumento a
la soberbia y a la falta de empatía: “No cumplimos caprichos a nadie,
además la señora Magdalena es muy batallosa”…
Llamar "capricho" a la
salud neurológica y motriz de un hijo, y tildar de "batallosa" a una
madre que exige los derechos que por ley le corresponden (y que
administraciones anteriores sí respetaban), desnudó desde entonces el verdadero
rostro de quienes dirigen la política social en el municipio…
Hoy, la historia se repite con
matices diferentes pero con el mismo fondo de desprecio hacia los más
vulnerables... Mientras en el discurso federal y estatal se machaca diariamente
la máxima de que "por el bien de todos, primero los pobres" y se
condena el influyentismo, en la UBR y el DIF de Álamos parecen operar bajo el
manual del viejo régimen: primero los amigos, primero los parientes, primero
los privilegios...
Las madres de El Rastro, Chalatón, Guayparines y Tacubaya han hecho lo correcto al saltarse la aduana local y apelar directamente a las instancias superiores del país y del estado... Corresponde ahora a la Federación y al Gobierno del Estado de Sonora demostrar si los principios de la transformación son una realidad medible o si los "Pueblos Mágicos" tienen licencia para seguir operando como feudos donde la salud de los niños con discapacidad depende de un apellido, de una amistad o del humor de un funcionario.


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