En Peñasco sentencian con casi 200 años de prisión a multihomicida de una mujer y sus dos hijos
Puerto Peñasco, Sonora, a 30 de Abril de 2026 .- Mediante resolución sin precedentes en la región, la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común logró sentencia condenatoria de 188 años, 1 mes y 15 días de prisión, contra Iván Ernesto, de 47 años, como responsable de feminicidio y homicidio infantil en número de dos.
El fallo judicial reconoce la
gravedad extrema de los hechos cometidos contra Irlanda Rocío, de 42 años y sus
dos hijos (3 y 10), colocándose en el centro la protección de las mujeres y de
la niñez.
Además de la pena privativa de la
libertad, el sentenciado deberá cubrir multa por un millón, 398 mil pesos, así
como el pago por daño moral de 471 mil pesos.
Los hechos se suscitaron el
sábado 11 de mayo de 2024, en domicilio de colonia López Portillo, donde el
agresor, aprovechándose de la relación de confianza con la víctima adulta, ejerció
violencia extrema y sistemática en su contra y en perjuicio de los menores.
Las investigaciones acreditaron
que uno de los menores fue víctima de agresiones físicas severas que derivaron
en su fallecimiento, mientras que la mujer fue privada de la vida mediante
violencia directa en la cabeza, en un contexto que encuadra plenamente en
feminicidio.
De igual forma, otra menor fue
agredida con violencia física y lesiones producidas con objeto punzocortante,
provocándole la defunción por dicha causa.
El sentenciado realizó actos
posteriores para ocultar los cuerpos, con lo que intentaba evadir la acción de
la justicia; sin embargo, el trabajo pericial, ministerial y de investigación
permitió reconstruir los hechos con precisión y llevar el caso hasta su
resolución judicial.
El juicio oral inició el pasado
lunes 6 de abril, con el desahogo de pruebas y testimonios durante diversas
jornadas por personal de litigación, concluyéndose con fallo condenatorio el miércoles
22 y la audiencia de individualización de sanciones el martes 28 de abril,
donde se determinó la pena final.
Este caso se resolvió con
perspectiva de género y de niñez, reconociéndose las condiciones de
vulnerabilidad de las víctimas, así como la violencia ejercida en un entorno de
confianza, lo que agrava la responsabilidad penal del sentenciado.
Reafirmándose que la violencia contra mujeres, niñas y niños se investiga con rigor absoluto y se sanciona con todo el peso de la ley, enviandose un mensaje claro: no habrá impunidad para quienes atenten contra la vida y la dignidad humana.

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