Entre el discurso y la realidad: La tormenta política en Álamos
Alamos, Sonora, a 02 de Marzo de 2026: RECORRIENDO EL VALLE… Existe una marcada desconexión entre lo que se vive en las calles de Álamos y lo que se pregona desde la oficina principal de Palacio Municipal… El alcalde Samuel Borbón Lara insiste, "a los cuatro vientos", que el municipio goza de paz social y tranquilidad, atribuyendo este supuesto logro a una policía confiable y capacitada bajo el mando del Lic. Valentín Gámez Granados...
Sin embargo, la percepción ciudadana parece no
comulgar con este optimismo oficial, y los hechos recientes sugieren que la
verdadera batalla no es contra la delincuencia, sino una lucha interna de poder…
La trama política ha
tomado un giro tan evidente como preocupante… En los pasillos de la alcaldía y
en las bancas del parque es un secreto a voces: desde la alcaldía se busca desacreditar al comisario Gámez Granados para
justificar su destitución…
El mecanismo utilizado para
este fin parece aprovecharse de la ingenuidad política de la regidora Paola
Díaz Vega... Hace unos días, en un acto que dejó atónitos a los presentes en
Palacio Municipal, la regidora arremetió a gritos contra el comisario,
calificándolo de "corrupto" y alegando quejas ciudadanas por
supuestas exigencias de dinero… Lo grave de este ataque no es solo la forma,
sino la falta de fondo: no hubo
nombres, no hubo pruebas, no hubo una denuncia formal... Solo gritos
basados en rumores anónimos.
¿Por qué utilizar a una
regidora para atacar a un funcionario del mismo gobierno? La respuesta parece clara para los
observadores políticos de la región… El alcalde Borbón Lara necesita un
pretexto creíble para remover a Gámez Granados y, al mismo tiempo, justificar
ante el sector que propuso la designación del comisario por qué decidió darle
la espalda…
Esta estrategia de
desgate es peligrosa… Mientras la política se juega con cartas marcadas y
ataques orquestados, la seguridad real de los alamenses queda en segundo plano...
La sociedad no entiende cómo se puede hablar de una policía capacitada y, al
mismo tiempo, permitir que desde la propia administración se sabotee a su Mando.
Álamos merece claridad… Si existen pruebas de corrupción, que se presenten ante las autoridades competentes... Pero utilizar la investidura de una regidora para lanzar acusaciones al aire con el fin de mover piezas en un tablero político personal, es un juego que a la larga, termina pagando la ciudadanía con inestabilidad.


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