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Crónica de un naufragio anunciado… El ocaso del Partido Sonorense

Navojoa, Sonora, a 04 de Marzo de 2026, EDITORIAL: Lo que nació como una promesa de "identidad regional" y una alternativa fresca en el tablero político de Sonora, hoy parece más un castillo de arena frente a la marea alta… El Partido Sonorense (PS), que apenas en 2024 celebraba victorias locales y una presencia legislativa que le daba voz propia, se está desmoronando a una velocidad que debería darles vértigo a sus fundadores…

          El primer gran boquete en el casco de esta embarcación lo abrió el diputado Raúl González de la Vega... El representante del "meritito" municipio de Quiriego decidió que el color del PS ya no combinaba con su agenda legislativa y saltó a las filas del Partido Verde (PVEM)... Con su salida, el PS perdió su única voz en el Congreso del Estado, quedando huérfano de representación en la máxima tribuna de Sonora…

            Pero la fuga no fue solo legislativa, sino también de estructura… El golpe en el sur del estado dolió, y mucho, con la renuncia del navojoense Guillermo Ruiz Campoy. Quien fuera el delegado en los distritos 19, 20 y 21 —el corazón político de la región— se fue con carácter "irrevocable y definitivo"… Ruiz Campoy no solo dejó las siglas, sino que cruzó el espectro político para unirse al equipo de Toño Astiazarán, enviando un mensaje claro: el capital político del sur está buscando puertos más estables..

           Sin embargo, la estocada final —o al menos la más espectacular— llegó esta semana… Lo que quedaba de músculo territorial se ha evaporado... Siete alcaldes que ganaron bajo el logo del PS han decidido que "siempre sí" son de la Cuarta Transformación. Judith Armenta, dirigente de Morena, no tardó en confirmar la cosecha: Uriel López (Sonoyta), Fredi Flores (Quiriego), Alejandro Lameda (San Pedro de la Cueva), Irabien Núñez (Tubutama), Samuel Dávila (Huachinera), Juan Francisco Calderón (Átil) y Samuel Chaira (Oquitoa) ya visten de guinda.

            ¿Qué queda del Partido Sonorense?: La pregunta es obligada: ¿Qué se puede esperar ahora de una fuerza política que se queda sin diputados, sin operadores clave y sin el 100% de sus presidencias municipales?

           La política es de realidades, y la realidad del PS es la de un cascarón vacío... El pragmatismo se impuso a la ideología regionalista. Los alcaldes y legisladores saben que, en el Sonora de hoy, sobrevivir fuera de las grandes coaliciones o del presupuesto estatal es una misión suicida.

          El Partido Sonorense pasó, en menos de dos años, de ser la "revelación" a convertirse en una oficina de trámites migratorios hacia otros partidos. Si la dirigencia del PS no logra detener esta hemorragia —cosa que parece imposible a estas alturas—, el partido terminará siendo una simple anécdota en los libros de historia electoral de Sonora, un recordatorio de que en política, para construir algo que dure, se necesita algo más que un nombre pegajoso; se necesita lealtad, estructura y, sobre todo, una razón para no salir corriendo al primer ofrecimiento del poder en turno.

Hoy, el PS no se desmorona... ya se desmoronó... Lo que queda son los escombros de un proyecto que no supo retener a los suyos.





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