El derecho a la tierra frente al acoso institucional: ¿Justicia o intimidación en Álamos?
Navojoa, Sonora, a 09 de Febrero de 2026..- Lo ocurrido la noche del pasado miércoles en la colonia La Aurora, en Álamos, no es solo un conflicto de tierras; es el reflejo de una herida abierta en nuestra sociedad… La vulnerabilidad de las comunidades indígenas frente al poder institucional…
La denuncia de las familias guarijías, quienes acusan
hostigamiento y un intento de desalojo violento por parte de empleados
municipales, pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿A quién protege
realmente el Ayuntamiento?
Dos versiones, una realidad de miedo: Mientras las familias
afectadas -que incluyen niños y adultos mayores- describen una escena de terror
con cortes de cercos, humillaciones y el respaldo explícito del Alcalde Samuel Borbón Lara hacia los
ejecutores, el Gobierno Municipal responde con un comunicado que parece
redactado para otro evento. Según la autoridad, su intervención fue una
"atención a un conflicto interno" para salvaguardar la integridad de
los ciudadanos…
Sin embargo, los videos
difundidos en redes sociales cuentan una historia distinta… No se percibe una
mediación pacífica, sino una presión
intimidatoria…
Cuando una autoridad llega
acompañada de patrullas a un asentamiento de personas de escasos recursos en la
oscuridad de la noche, el mensaje no es de "bienestar", es de fuerza…
El trasfondo: El acaparamiento de tierras: La denuncia de los
habitantes de La Aurora toca una fibra sensible: el presunto acaparamiento de lotes por parte de
particulares… Mientras familias guarijías claman por un pedazo de tierra donde
vivir, señalan que existen individuos con múltiples terrenos baldíos,
protegidos bajo un sistema que parece favorecer a quien tiene influencias y no
a quien tiene la necesidad…
"No es justo que nos vengan a sacar así... nos humillaron solo por
ser guarijíos", claman las víctimas… Esta frase debería resonar en los
pasillos del Palacio Municipal… La discriminación no solo se ejerce con
palabras, sino con la selectividad de la justicia… Si hay voluntad de diálogo,
como dicen los vecinos, ¿por qué la primera respuesta es el amago de desalojo?...
Conclusión: La urgencia de un diálogo real: La toma del Palacio
Municipal por parte de los vecinos es la respuesta natural de un pueblo que se
siente ignorado y agredido… El alcalde Samuel Borbón Lara tiene ante sí dos
caminos:
Mantener la postura del
comunicado oficial, ignorando la evidencia de los videos y la indignación
social.
Investigar el actuar de
sus subordinados y abrir una mesa de negociación real que priorice el derecho a
la vivienda digna para los grupos originarios.
La legitimidad de un
gobierno no se mide por su capacidad de desalojar, sino por su capacidad de
proteger a los más débiles… En La Aurora, por ahora, esa legitimidad está bajo
la sombra de la duda.
Por otro lado, pero en el
mismo orden de ideas, La llegada de Valentín
Gámez Granados como Comisario de Seguridad Pública, en sustitución de
Rosario MillanesSoto, no es un cambio de rutina; es un movimiento táctico que
coloca a la Seguridad Pública en el ojo del huracán político de Álamos…
Para darnos una idea más clara –según punto
de vista muy personal- Aquí detallo el papel que juega el nuevo comisario bajo
este contexto de tensión:
1. El brazo ejecutor de la "línea directa": Mientras que
el Comandante Rosario Millanes marcó una distancia ética al renunciar para no
ser cómplice de decisiones arbitrarias, la llegada de Gámez Granados se percibe
como la consolidación de un mando alineado
totalmente a los intereses del alcalde Samuel Borbón Lara… Su papel
principal parece ser el de operativizar las órdenes que el mando anterior
consideró improcedentes o ilegales.
2. Validación de operativos cuestionables: En el conflicto de la
colonia La Aurora, la presencia de patrullas durante el intento de desalojo
nocturno es responsabilidad directa de la Comisaría… El papel de Gámez Granados
ha sido:
Facilitar el uso de la fuerza pública: Proveer las unidades y los elementos para acompañar a los trabajadores del
Ayuntamiento en una acción que carecía de una orden judicial clara de desalojo.
Efecto
intimidatorio: Al permitir que la policía intervenga en un conflicto de
posesión de tierras contra familias indígenas, el comisario está enviando un
mensaje de que la seguridad pública está al servicio de la administración y no
necesariamente de la protección ciudadana imparcial.
3. El "Escudo Político" del Alcalde: Gámez Granados funge
como un filtro… Al ejecutar las órdenes del alcalde, absorbe parte del desgaste
social… Sin embargo, al ser un relevo que entra tras una renuncia por
"dignidad profesional" (la de Millanes Soto), su gestión queda
marcada bajo la sospecha de subordinación
incondicional.
Análisis Comparativo de Mandos: Por lo anteriormente descrito,
tenemos que por un lado, el Comandante Rosario Millanes Soto, solicita su renuncia
voluntaria irrevocable por Desacuerdo Etico, el Comisario Valentín Gámez Granados,
fue por designación directa, para Retomar el Control de la fuerza pública… La
percepción Ciudadana, muestra que el Comandante Millanes marco distancia ética y
renuncia para no ser cómplice por decisiones arbitrarias; el Comisario Valentín
Gámez, es visto como un Mando “A Modo” para el Desalojo y Control
Una posición de alto riesgo: Ante este panorama, el papel de Valentín Gámez es sumamente delicado… Al
haber evidencia en video de trabajadores municipales afirmando tener el
respaldo del alcalde para amedrentar a familias guarijías, el Comisario podría
enfrentar responsabilidades legales y
de derechos humanos…
Si la policía participó en
la destrucción de cercos o en actos discriminatorios sin el debido proceso,
Gámez Granados no solo será el cómplice que Millanes no quiso ser, sino el
responsable jurídico de dichas acciones…
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