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Un panorama negro para las libertades en México

*.- Resulta paradójico que un gobierno que ideológicamente se autodefine como liberal, esté reduciendo las libertades: la libertad de elegir, la libertad de consumir, la libertad de emprender negocios.

Columnista Invitado: Gustavo de Hoyos Walther, @gdehoyoswalther

Expansión, a 11 de Agosto de 2020..- Debemos ahora sumar al evidente fracaso en la estrategia que el Gobierno Federal siguió para contener la pandemia de COVID (485 mil contagiados y 53 mil muertos) y a la aguda crisis económica derivada de ésta (decenas de miles de empresas quebradas, millones de personas sin empleo), un nuevo embate contra las libertades en México. La semana pasada fuimos testigos de una auténtica semana negra para las libertades en nuestro país.

Qué paradójico resulta que un gobierno que ideológicamente se autodefine como liberal, esté reduciendo las libertades en México. La libertad de elegir, la libertad de consumir, la libertad de emprender negocios.

Tres casos ejemplifican este nuevo embate en contra de nuestras libertades. El primero de ellos es el memorándum que giró el presidente López Obrador a la Comisión Reguladora de Energía y a la Comisión Nacional de Hidrocarburos instándolas –lo cual limita su autonomía– a favorecer a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, lo que restará competencia, calidad y seguridad en el abasto de energéticos.

Fortalecer los monopolios energéticos va en contra de la competencia y de la confianza que requieren los inversionistas nacionales y extranjeros, sobre todo en este momento en que necesitamos con urgencia inversiones para reactivar la economía.

Además, el memorándum es contradictorio cuando señala que “todo lo que hagamos debe apegarse a normas legales y bajo ninguna circunstancia alterar el Estado de Derecho”, cuando en realidad el Presidente López Obrador casi está ordenando favorecer a Pemex y a CFE, violando la leyes de competencia y de transición energética.

El segundo caso tiene que ver con la aprobación por parte del Congreso de Oaxaca de un dictamen que prohíbe a los menores de edad comprar alimentos empaquetados y no, por ejemplo, los alimentos altos en grasas e insalubres que se venden informalmente. Esta decisión ha sido tomada sin el respaldo de una argumentación sanitaria sólida y desatendiendo las solicitudes de audiencia del sector privado.

El dictamen ignora que la prohibición incentiva el consumo y fomenta la venta informal, dejando de lado un remedio más seguro: brindar una educación que enseña la moderación. La iniciativa aprobada por el Congreso de Oaxaca, y a la cual otros congresos de otros estados pretender sumarse, es un obstáculo a la libertad comercial: viola expresamente la Ley General de Salud que dispone un sistema de advertencia y no de prohibición del consumo de alimentos. La medida, como si lo anterior no bastara, pretende adoptarse justo ahora que más necesitamos apoyar una economía que este año se pronostica tendrá una caída del -10.5%

El tercer y último caso parece ser por desgracia una constante en el México de hoy. Me refiero a las consultas populares. Consultas al margen de la ley, no vinculantes, escasamente democráticas porque se hacen sin ningún cuidado de las formas, sin la participación del INE, en medio de una abierta promoción oficial a favor de las causas que se ponen a consulta. A través de una consulta sin visos de legalidad se validó la cancelación del aeropuerto en Texcoco. Quizá la decisión más costosa y equivocada en la historia económica del México contemporáneo.

Poco después, el Presidente puso a consulta, en una sola votación varios de sus proyectos emblemáticos, como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas. Sin información sobre los proyectos, sin vigilancia de las papeletas, con preguntas sesgadas, con una muy escasa concurrencia, se validaron proyectos de una gran envergadura, auténticos elefantes blancos cuyas consecuencias los mexicanos pagaremos durante décadas. 

Ahora, el presidente nuevamente llama a convocar una consulta para detener la construcción de una planta de fertilizantes en Topolobampo, Sinaloa; para cuya realización se tenía estimada una inversión total de 1,250 millones de dólares y que generaría alrededor de 2 mil empleos temporales y 300 permanentes.

A la situación de emergencia provocada por la pandemia y la crisis económica, se agrega ahora este nuevo elemento de incertidumbre provocado por el gobierno.

Sin duda, la semana pasada ha sido ésta una semana negra para las libertades en México. Un retroceso a épocas de monopolios improductivos, de límites al comercio y a la iniciativa privada.

Es momento de trabajar en sentido contrario, a favor de las libertades, para que nuestro país recupere algo de la confianza perdida.

Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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